El Castillo en La Voz del Interior Economía

1175951El sueño del castillo

Mitad hotel señorial, mitad centro de capacitación de nivel universitario para empresas y organizaciones, esta familia recuperó un antiguo establecimiento de Valle Hermoso, persiguiendo un nuevo destino. El caso fue estudiado en Estados Unidos y vale la pena conocerlo.

Despertaron de un largo sueño al emblemático pero también derruido edificio de El Castillo de Valle Hermoso, para comenzar a construir entre esos gruesos muros su propio destino: un establecimiento hotelero especializado en capacitación empresarial. La idea tomó forma en plena crisis de 2002, con toda la familia detrás del proyecto. A la experiencia empresaria de los padres, se sumó el aporte profesional de los tres hermanos Edgardo, Adriana y Fabián Fábrega. Hoy, el caso es objeto de estudio en universidades norteamericanas y una muestra de que no todo ya ha sido hecho.
“Esto es un sueño hecho realidad, así que espero que no sea sólo una etapa de mi vida”, narra Fabián.–¿Pero te ves como hotelero para siempre? –El concepto que nosotros creamos es la mezcla entre una universidad y un hotel. Ése es nuestro producto, así que no se cómo llamar a lo que mis hermanos y yo hacemos. Diría que somos capacitadores que brindamos experiencias de aprendizaje.–¿Por qué decís que incluye el concepto de universidad?

–Siempre hemos estado relacionados con el mundo académico. Mis padres han sido docentes de la Universidad Nacional de Córdoba por muchos años. Y a nosotros nos gusta mucho estudiar…

–El estudio como una actitud de vida.

–Nos gusta aprender y tratar de desarrollar lo intelectual, lo artístico y lo deportivo. Como sabemos que las mejores universidades del mundo ofrecen este desarrollo completo, mente, cuerpo y alma, ofrecemos algo que reúne justamente eso, no una simple estadía.

–Es a la vez una apuesta arriesgada porque si yo solamente quiero descansar y estar en el hotel, me está acotando.

–Yo diría que en el caso de un turista, le estoy ampliando la perspectiva. De cualquier modo, aquí no permitimos una sola noche de alojamiento, cómo mínimo hay que tomar un programa de tres días.

–¿En qué consiste?

–En el alojamiento, una alimentación de alta calidad y una serie de actividades que tienen el formato de un taller o una clase. Aquí, trabajamos con turismo sólo tres meses al año.

–¿Cuáles son?

–Enero, febrero, Pascuas y vacaciones de invierno.

–O sea, atención turistas, si quieren conocer El Castillo es ahora o dentro de un año.

–En esos momentos ofrecemos estos programas con artes plásticas, música, cine, fotografía, literatura o deportes, con clases de natación, vóley, tenis e, incluso, campeonatos de fútbol.

–¿Y hay gente para esto o la tienen que luchar…?

–Entramos en nuestra cuarta temporada turística. Las anteriores estuvimos completos, tomando esa palabra como el 80 por ciento de ocupación que es lo que mandan los manuales de hotelería. En hotelería si uno está al ciento por ciento se considera que hay una falla de gestión con tarifas depreciadas.

–¿Y el resto del año qué sucede?

–Estamos abiertos para empresas, les ofrecemos capacitación ejecutiva, según un programa que cubre sus necesidades. Personalmente, dictamos esos programas. Nuestro producto es un programa de capacitación, no hotelería simplemente.

–Sorprendente por lo complejo del negocio.

–Incluso, la factura que damos no dice hotelería o alojamiento, sino programa de capacitación. El alojamiento, la gastronomía y el esparcimiento son elementos que se suman a la experiencia de aprendizaje.

–Una factura muy buena para justificar gastos (risas).

–Cuando una empresa capacita a su personal cubre todos esos costos.

–¿De qué mente salió ese concepto o acaso es copia de algún lado?

–En 2002 acá estaba la gran crisis y Edgardo y yo vivíamos en Nueva York. Éramos investigadores académicos para el Estado y hacíamos el posgrado. Mi hermana Adriana estaba aquí trabajando y estudiando, junto con mis padres.

–Unos allá y otros acá, digamos.

–Claro, estábamos separados, cosa que no nos gusta porque somos una familia chica, pero muy unida. Queríamos volver a encontrarnos e, incluso, superar la depresión tremenda que generaba la crisis. Ahí dijimos, creemos un producto que nos reúna y nos haga sentir bien.

–Una actividad que a uno lo sostenga económica y emocionalmente.

–Exacto. Yo quería tener una universidad, mi padre apuntaba a un hotel, mis dos hermanos estaban al medio. Las dos cosas son complicadas. Una universidad requiere un cuerpo docente calificado, currícula, etcétera. Y un hotel también demanda una red de ventas muy grande, conexiones e, incluso, estar en un corredor diferente a este.

–Con movimiento de cierto nivel económico.

–Esta región es una de las más bellas que hemos conocido a nivel mundial, pero tiene un descuido de décadas que la ha perjudicado. Entonces, dijimos: creemos algo que las empresas necesiten. Somos empresarios, sabíamos que iba a tener demanda, pero no hicimos una investigación de mercado. Sigue leyendo “El Castillo en La Voz del Interior Economía”

El Castillo en La Nación Economía & Negocios

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Hicieron todo lo contrario a lo que indican los manuales de management . No tenían plan de negocios; no sabían nada del negocio que empezaban y cambiaron de idea varias veces a lo largo del camino.

Los hermanos Fábrega, Edgardo (de 31 años), Fabián (30) y Adriana (28), junto con sus padres, Susana y Raúl, a pocos días de la crisis de 2001, compraron un casco de estancia semiderruido, de 1870, y lo convirtieron en un hotel único en el Valle de Punilla cordobés, que no ofrece mero alojamiento, sino programas culturales para aprender a tocar la batería, estudiar pintura contemporánea o hacer talleres de literatura para grandes y chicos, además de planes de capacitación para ejecutivos y empresas.Sigue leyendo “El Castillo en La Nación Economía & Negocios”

El Castillo, experiencia de exportación

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Clarín iEco:
http://www.ieco.clarin.com/notas/2008/09/08/01755985.html
Crítica de la Argentina:
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=9876
Los Andes:
http://www.losandes.com.ar/notas/2008/9/28/turismo-383108.asp
Comercio y Justicia:
http://www.comercioyjusticia.info/pagina.asp?id=5063

Estudiantes y docentes de The Lally School of Management and Technology, una de las escuelas de negocios más importantes de los Estados Unidos, viajaron a Córdoba para conocer el caso de El Castillo Hotel como parte de su posgrado

En Estados Unidos quieren entender cómo hacemos los argentinos para llevar adelante negocios sin previsión, sin recursos, con mucha creatividad y con demasiada inflación. Por eso, un grupo de 13 alumnos, un profesor y un vicedecano de The Lally School of Management and Technology, la escuela de negocios de Rensselaer Polytechnic Institute (RPI), de Nueva York, se hospedó entre el 27 y el 29 de agosto últimos en El Castillo Hotel Resort Spa, de Valle Hermoso, Córdoba, para analizar el caso de este hotel que se gestó durante la peor crisis económica de la Argentina (2001) y que hoy lleva adelante tres divisiones exitosas y originales: turismo, consultoría para empresas y reuniones de negocios.

Las clases principales estuvieron a cargo de Jonathan Story, profesor emérito de Política Económica Internacional en INSEAD, Francia, y en IMD, Suiza. Esta última, considerada la mejor universidad de negocios de Europa. Fabián Fábrega, director de El Castillo Hotel Resort Spa, ex alumno de RPI, dio las clases relacionadas con su experiencia al frente del hotel y con las dificultades y ventajas que tienen los negocios en Argentina.

Story comparó El Castillo Hotel Resort Spa con la experiencia de Cirque du Soleil. “Los dos tienen un  concepto muy original –dijo-, sacaron algunas cosas, pusieron otras y demostraron que se puede ser original haciendo algo tradicional. El motivo por el que el circo decidió sacar los animales fue porque los elefantes comían demasiado… y el resultado fue asombroso. Y el motivo por el cual estos chicos combinaron un centro de capacitación con un hotel y un espacio para convenciones fue porque no había manera de que el lugar operara todo el año como hotel. Ellos están haciendo una verdadera revolución”.Sigue leyendo “El Castillo, experiencia de exportación”