¿Qué es “calidad”?

Hace unos meses sucedió algo curioso en El Castillo: un huésped se acercó a decirme que nunca había probado una pizza tan rica como la que acabábamos de servir, y, unos minutos después, otro huésped se acercó a decirme que era una vergüenza que hayamos servido pizza, algo que él “podía comer todos los días en el delivery del trabajo”. Evidentemente—interpreté—algunas personas relacionan la calidad de una pizza con su sabor (es decir, hay pizzas y pizzas), mientras que otras personas relacionan la calidad con la rutina (es decir, si en el trabajo se consigue una comida con el mismo nombre, es una vergüenza verla en un hotel vacacional).

Entiendo que hay valoraciones subjetivas en el concepto de calidad: hay cosas que nos gustan y otras que no. De todas formas, esos mismos gustos pueden cambiar cada vez que alguien nos enseña algo nuevo. Pienso que no es necesario saber de memoria cuáles son las cuarenta mil variedades diferentes de arroz que se cultivan en el mundo, ni las diez mil cepas de uva que pueden vinificarse, ni las cuatro categorías de servicios ecosistémicos que nos benefician. Pero nuestro concepto de calidad se enriquecerá después de cocinar con una docena de arroces, degustar una veintena de cepas, y estudiar un paisaje de vegetación nativa.

Mi hermano, controlando la calidad de las terrazas en El Castillo

Esta situación me hace recordar las palabras de Mendieta Perro del “Inodoro Pereyra” de Fontanarrosa: “el que no sabe es como el que no ve, Don Inodoro”. Claro que, a veces, saber no significa necesariamente poseer formación, sino simplemente percibir. Pero la idea es esa. Entonces, ¿cómo sabemos que algo es de alta calidad? (Y me gusta decir sólo de calidad, en vez de de mucha/poca o alta/baja calidad, porque así dice mi hermano desde que aprendió a hablar para decir inocentemente que algo le gusta—desde un helado hasta un par de medias.)

Nunca olvido un ejercicio que hicimos los alumnos de una clase de diseño, construcción y mercadotecnia: identificar un objeto que nos gustara y explicar porqué nos gustaba. Yo elegí un platillo de batería, de marca y modelo específico, y esta fue la conversación con el profesor:

—Este platillo me gusta porque… ¡me gusta!
—Pero ¿qué te gusta de ese platillo?
—No sé… me gusta que es de calidad
—¿Y cómo te das cuenta que es de calidad?
—Porque está martillado a mano…
—Ajá… Bueno, entonces ese es un aspecto que para vos define la calidad. ¿Algún otro que puedas notar?
—Me gusta como suena… como se siente la superficie al tacto… que no es ni muy brillante ni muy opaco…
—¡Perfecto! Ahora sí podés afirmar que un platillo te gusta por su calidad, la cual está definida por la artesanía en su construcción, el sonido, la textura y el color.

Yo, con mis platillos favoritos

Concluyendo, ya que la palabra calidad es interpretada de formas muy diferentes por las personas, les comparto la siguiente tabla con el significado de calidad en El Castillo:

ÁREAES DE CALIDADNO ES DE CALIDAD
CLIMA SOCIALFamiliar, cálido, informal, profesional. Grupo limitado de huéspedesImpersonal, anónimo. solemne. Grupo masivo de huéspedes
HABITACIONESPiso de parquet sin plastificar, encerado. Mobiliario de época restauradoAlfombrado sintético. Madera plastificada. Mobiliario estandarizado
BAÑOSJabones y productos de tocador de primeras marcas en tamaño estándar. Bañeras antiguas. Que después de bañarnos el agua no se haya derramado en el pisoAmenities de hotel tradicionales. Hidromasajes. Pisos y alfombras de toalla mojados
CLIMATIZACIÓNCalor por radiadores a vapor de agua. Aire acondicionado “split” individual en cada habitación y sectorCalor por radiadores de agua o eléctricos
AGUAPresión y temperatura constante en cada canilla del hotelPresión variable según piso o sector
INFRAESTRUCTURA DE MANTENIMIENTOTuberías, caños, cables a la vista, análogo a los productos de la alta relojería mundialInstalaciones completamente ocultas o disimuladas
GESTIÓNDos niveles jerárquicos. Equipo de trabajo multifunción. Armonía entre formación académica y experiencia. Amor por el trabajoMás de dos niveles jerárquicos. Un rol por persona. Desequilibrio entre formación y experiencia. Servilismo, o “el cliente siempre tiene la razón
CONTACTO CON LOS HUÉSPEDESDirecto y personal desde la primera consulta, conociendo sus nombres, intereses generales y preferencias de hospedajeIntermediado, tercerizado, impersonal, estandarizado
ACTIVIDADES DE RECREACIÓNOrientadas al juego y al aprendizaje. Siempre con equipos profesionales y guiadas por profesionales (ej. instrumentos musicales, infraestructura para danza, piscina con medidas de competición, tenis en cancha elastic-field)Pensadas sólo como pasatiempos
ESPACIOS COMUNESQue promuevan el descanso y la interacción personal. Sin música funcional. Sin TV. Sin radioTransmisión permanente de música y programación de TV/radio
COMPRASAl por menor, en envases pequeños, descartables. Proveedores locales. Aprovisionamiento Just-In-TimeAl por mayor, a granel. Grandes proveedores. Aprovisionamiento con acumulación de stock
COCINAElaboración en el momento, con ingredientes frescos. Menú de platos regionales.Elaboración previa, con ingredientes en conserva o congelados. Menú de platos exóticos, no locales.
ROPA DE TRABAJOInformal, variada, de iguales marcas que las que usan los huéspedes (excepto por normas de higiene y seguridad en cocina, habitaciones, parques o mantenimiento)Uniformes iguales estandarizados
PARQUEJardín con baja necesidad de mantenimiento que proteja servicios ecosistémicosJardín con vegetación exótica, verde y florida, con riego artificial y replantaciones durante todo el año

¿Nos acompañamos con música?

En estos días se cumplen veinte años de la grabación de música folklórica argentina que hicimos en el año 2000 con nuestra banda IOVICO VA.

En este extraño momento que vivimos, cuando las personas estamos obligadas a permanecer alejadas físicamente, creo que debemos hacer todo lo posible para sentirnos cerca espiritualmente, y compartir música es una forma de acompañarnos.

Cuando grabamos este disco teníamos veinte años. Y entonces comenzaban los atentados y conflictos bélico-religiosos en el mundo. Y la crisis del 2001 en Argentina. Y todo parecía temblar. Y nosotros, en familia, comenzamos a pensar en una nueva forma de vivir: nació El Castillo Hotel como una especie de sueño/proyecto. Y así, trabajando, creando, aprendiendo, han pasado veinte años más.

IOVICO VA, hace 20 años (Diego Bornand, nosotros tres hermanos Adriana, Edgardo y Fabián Fábrega, Fernando Pela y Sebastián Mora). Esta grabación tuvo como director a Juan Carlos Cirigliano (pianista de Astor Piazzolla, entre muchísimos otros grandes artistas de la historia), como músicos invitados a Hugo Pierre (leyenda del jazz mundial, fallecido en 2013) y Adolfo Cirigliano, y como productores a nuestros padres.
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¿Nos acompañamos leyendo?

La lectura nos hace sentir cerca. Cerca de quien escribe, de quien lee, de quien comenta, de quien escucha…

Para sentirnos acompañados, les compartimos el primer capítulo del primer libro de Fabián, “Del amor, obra literaria completa”, que se apoya en el humor para expresar una mirada esperanzadora en momentos difíciles.

FÁBREGA, Fabián G. Del Amor, Obra literaria completa. Buenos Aires: Editorial Dunken, 2015

El amor, mi éxito continuo
Monólogo para ser leído en público

Y sí, el amor es mi especialidad.

Puedo describir mi vida, toda ella, contando solamente las historias de pasión que he vivido.

La gente, por lo general, tiene alguna herida amorosa. Yo no. Yo no y los demás sí. Esto se debe, sencillamente, a que los demás no tienen el nivel de sensibilidad que yo sí tengo. Yo sé darle a cada mujer lo que necesita. Por eso todas quedan tan satisfechas y felices que no hacen otra cosa más que agradecerme una y otra vez. Así es como mi corazón va haciéndose cada día más y más grande, y fuerte, y sano, y lleno de capacidad de dar.

Voy a empezar a contarles, desde el principio, cómo ha sido mi vida. Tal vez algunos se sientan identificados (los exitosos en el amor), tal vez otros no (los no exitosos en el amor). A medida que mi relato vaya desarrollándose, pueden ir ubicándose hacia la izquierda los que se sientan identificados –esto es, los exitosos– y a la derecha los que no se sientan identificados –esto es, los fracasados.

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Lo bueno del Coronavirus

Siguiendo la habitual costumbre de buscar lo bueno hasta en las peores situaciones, noto que nuestro país se ha unido en su defensa contra este virus. Al parecer estamos todos de acuerdo en demostrar responsabilidad cívica, sin importar preferencias políticas, económicas o de cualquier tipo.

Hasta hoy, los únicos momentos en que vi que los argentinos nos habíamos puesto de acuerdo fueron los mundiales de fútbol (al menos acordamos festejar nuestros goles, más allá de los acérrimos desacuerdos sobre el DT, el plantel y las estrategias elegidas). Aunque me gusta el deporte, siempre esperé que un acuerdo nacional tuviera tintes más altruistas. Y, gracias al Coronavirus, por primera vez soy testigo de semejante acuerdo.

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