¡Gran premio para nuestros huéspedes!

¡El Castillo es un lugar para reír y llorar! -dice, a veces, mi hermano. Y es verdad. Entre nosotros y nuestros queridos huéspedes hay risas de a montón, pero cuando llega el momento de la despedida aparecen las lágrimas. Primero lloran los más pequeños, luego los más grandes… o al revés. ¡No nos pongamos tristes!Sigue leyendo «¡Gran premio para nuestros huéspedes!»

¡Un premio por nuestros huéspedes!

Cuando decimos que queremos a nuestros huéspedes queremos decir eso: que los queremos. Muchos de ellos se han convertido en nuestros grandes amigos. Muchos de ellos son las personas más inspiradoras que hemos conocido. Muchos de ellos nos emocionan. Muchos de ellos nos hacen sentir que vamos trazando el camino correcto. Antes de ayer recibimos unSigue leyendo «¡Un premio por nuestros huéspedes!»

Nuestra historia recibe un premio

En El Castillo, nosotros vivimos en el presente, sentimos el presente y  tomamos decisiones basados en lo que sucede en este mismo momento, ahora, cuando transitamos el camino. Sin embargo, sabemos que no estamos solos, pues, además de las personas que hoy comparten estos días de trabajo y armonía, están quienes ya no están. Sí: nuestros amados abuelitos,Sigue leyendo «Nuestra historia recibe un premio»

Visitas inspiradoras

Nuestros huéspedes son una fuente de inspiración interminable para continuar en el camino que hemos trazado; el camino que une las palabras amor, pasión, alma, y espiritualidad, a la propia gestión empresarial. Entre estas personas que nos inspiran, queremos destacar a tres que nos han visitado en los últimos meses. En el área de las artes,Sigue leyendo «Visitas inspiradoras»

¡Ése es mi papá!

Los trofeos de mi papá fueron protagonistas de mis primeros juegos. En esa época de bebé, yo jugaba a romperlos. Y mientras más creativamente los rompía, mi papá menos se preocupaba. Pocos años después, con mis hermanos esperábamos ansiosos a que llegara papá con un nuevo trofeo, pero esta vez para cuidarlo, sumándolo a nuestraSigue leyendo «¡Ése es mi papá!»