¿Qué es un all-inclusive?

Nosotros, en Argentina, comenzamos a escuchar sobre hoteles all-inclusive hace ya algunas décadas. Ese término nos llegó, principalmente, desde hoteles caribeños, que brindaban todos sus servicios, ilimitadamente, en una tarifa fija. ¿Todos sus servicios? ¿Ilimitadamente? Bueno, no tan así. Hoy sabemos que esos hoteles brindan muchos servicios, sí… al menos muchos más que el servicio básico de habitación con desayuno. Comidas, bebidas con y sin alcohol, actividades de entretenimiento diurno y nocturno. Pero les cuento una anécdota personal y la visión que tenemos en El Castillo.

La primera vez que fui a un hotel all-inclusive, en una playa caribeña, me impresionó ver tantas personas en un mismo lugar. Y escuchar tanto ruido. Pero más me impresionó ver tanta gente alcoholizada. Y después me impresionó enterarme que las clases de tenis se pagaban aparte, y las clases de buceo también, y las excursiones también, y determinadas actividades que requerían que algún profesional las guiara también, y el room-service también, y las bebidas alcohólicas de buena calidad también. Y resulta que los restaurantes y las instalaciones de esparcimiento de uso libre del hotel tenían horarios ¡y hasta cupos! limitados.

Cuando con mi familia diseñamos los servicios que brindaríamos en El Castillo, decidimos lo siguiente: todo lo que pudiéramos brindar dentro del hotel, estaría incluido en una misma tarifa. Desde la comida recién cocinada hasta las clases personalizadas de pintura. Desde los talleres de música con instrumentos profesionales hasta las caminatas por senderos serranos. Desde la organización de un evento corporativo hasta el equipamiento de audio/video. En varios eventos académicos, hemos incluso ayudado a diseñar conferencias completas (escribiendo el texto y armando las presentaciones en PowerPoint).

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18 años de emociones

Tal vez porque hace ya dieciocho años que comenzamos a vivir el desafío de convertir al Castillo en el lugar donde pudiéramos compartir momentos soñados con seres que aman a seres que aman la vida… O tal vez porque ya pasé los cuarenta años de edad… O tal vez porque veo cómo el bebé de mi hermana, primero y único de la familia, nos muestra cuánto más profunda y delicada es la vida…

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Rompecabezas de vegetación nativa

Pensando en formas creativas para presentar árboles nativos de Córdoba, se nos ocurrió diseñar un rompecabezas.

Así creamos “fichas de vegetación” para el algarrobo blanco (Prosopis alba), el espinillo (Acacia caven), el Cina-Cina (Parkinsonia aculeata), el chañar (Geoffroea decorticans). A estos árboles los acompañamos con arbustos y herbáceas que, aunque no son todas esencialmente nativas, generan ecosistemas sorprendentes: la lavanda (Lavandula dentata), la salvia micro y greggi (Salvia microphylla y Salvia greggii), y la peperina (Minthostachys verticillata) -¡qué sería de Córdoba sin su peperina!

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Fotografía & Danza

La fotografía y la danza son expresiones artísticas inspiradoras.

Por eso en El Castillo encontrarás exposiciones de obras, talleres de fotografía, y Retiros de Danza con grandes maestros.

Les comparto mi producción fotográfica de la talentosa bailarina Guadalupe Merlo en El Castillo.

-Fabián G. Fábrega

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Los árboles de mi vida

Las palmeras son mi niñez. Crecí en una casona de principios de siglos, donde mucho antes alguien plantó tres palmeras de las canarias. Con sus doce o trece metros, esas tres palmeras eran los seres más altos del universo. Eran la aventura. Una de ellas era la selva, gracias a la espesísima enredadera que la cubría enteramente desde los pies al cielo. Otra era el parque, por el gusto a limón del tallo finitísimo de las florcitas muy pequeñas color rosa que la rodeaban. Y la otra era el peligro: ¡sus ramas secas se estrellaban en el suelo sin avisar! Supe después que, además de la aventura, eran la amistad. Esa amistad que ayuda. Porque vi que en las plazas usaban sus larguísimas ramas para barrer. ¡Qué fuertes eran esos barrenderos para manejar semejantes escobas! Y valientes, ¡porque había que animarse a acercarse a esas púas! Hace poco volví a visitar mi casona natal, y los dos retoñitos que recordaba de hace veinte años, ahora son unas hermosas palmeras que crecen, lenta pero confiadamente, junto a sus progenitoras.

Las palmeras de mi casa natal
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Pequeñas empresas: heroínas del mundo

“Una pequeña empresa no tiene por qué convertirse en mediana empresa y luego en gran empresa con el paso del tiempo. Puede, pero no tiene ningún deber de hacerlo.” –dije, hace unas semanas, invitado a dar una charla universitaria.

“No puedo estar más de acuerdo con vos” –me dijo, en el mismo evento, otra persona. Y agregó: “si alguien prefiere no asumir el riesgo de crecer, y prefiere mantener un estilo de vida relajado con su emprendimiento pequeño, no tiene nada de malo”.

¿Gestionar una empresa pequeña es preferir un estilo de vida sin riesgos y relajado? ¡Ay, ay ay!

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Optimizar el consumo, respetando lo existente y cuidando la salud

Mi hermano Edgardo creó el sistema energético con que hoy gestiona El Castillo basado en ese paradigma: optimizar el consumo, respetando lo existente y cuidando la salud.

Para ello, combina energías de las redes y energías propias, con equipos muy antiguos y otros muy modernos, y así logra récords de eficiencia: El Castillo consume 1/3 de lo que consumiría gestionado de forma convencional.

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